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Empresas exitosas no solo invierten, sino que en ocasiones también desinvierten activos que ya no son estratégicos. Al evaluar la mejor forma de manejar sus operaciones, simultáneamente se consideran aquellas áreas de negocio en donde se desea crecer y cuáles ya no deben formar parte del futuro.
Desprenderse de activos no-estratégicos, puede permitir a la administración concentrarse en su negocio troncal y no en aquellas operaciones que se han convertido en un problema, o bien, que contribuyen poco al negocio, pero que en manos de otro dueño pueden desarrollar mejor su potencial.
La experiencia de SFA en desinversiones nos ha mostrado que para maximizar el valor de salida de un negocio, el programa de desinversión debe atender a dos frentes simultáneamente: la relación de la empresa a desinvertirse con las restantes del vendedor y la promoción atinada de la empresa en venta con quienes más se pueden beneficiar de adquirirla. |